(438) 288-2826 Llevando la salud digital a una población en pleno envejecimiento

Comunicarse mejor con nuestros mayores

Si hay una certeza para todos, es que todos estamos envejeciendo. Con el paso de los años, los cambios llegan y estos cambios afectan a la forma en que nos hablamos, a la forma en que asimilamos la nueva información y a nuestra capacidad de expresarnos bien. Estos cambios requieren entonces un nuevo examen de cómo nos comunicamos con las personas que nos rodean a medida que envejecen ante nuestros ojos.

Debemos darnos cuenta de que nuestra sociedad está envejeciendo rápidamente y que, como resultado, nuestras personas mayores, que ahora representan una mayoría demográfica, son también las que gastan una gran proporción de los costes de nuestros sistemas sanitarios.

En la actualidad, cerca de 10.000 personas llegan a los 65 años cada día, mientras que entre ellas es interesante observar que el 52% de las personas mayores de 65 años son mujeres y que esta proporción se eleva hasta el 75% cuando se considera que la población ha alcanzado la edad de 90 años y más.

A lo largo de los años

Nuestra vista está fallando y tenemos que leer caracteres más grandes. Nuestros cerebros también parecen asimilar y comprender nuevos datos más lentamente, lo que hace más difícil analizar e integrar información más compleja. El habla también se ve afectada por la elección de las palabras que se van a utilizar. En muchos sentidos, las palabras o expresiones que se utilizaban hace 50 años ya no tienen el mismo significado hoy en día. Por el contrario, las nuevas palabras que se usan hoy en día a menudo significan muy poco para nuestros mayores.

Hecho: El 80% de las personas mayores tienen una tasa de alfabetización más baja que la población general.1 Esto no es inteligencia o formación académica, sino más cambios cognitivos que afectan gradualmente a las personas mayores. Esto a pesar de que, en general, las personas mayores de hoy son mucho más educadas que las de hace 40 años.

Lo que hacemos y lo que ya no hacemos

  • Decimos: los ancianos, los ancianos y los adultos mayores.
  • Ya no dicen: Lo viejo, lo viejo, lo poco viejo.
  • Hablamos con los ancianos con respeto.
  • Evitamos infantilizar a nuestros mayores.

Esta baja tasa de alfabetización, o la disminución de las habilidades de comunicación a pesar de un nivel más alto de educación, afecta la forma en que nos comunicamos con las personas mayores. Por escrito, la eficacia de las palabras utilizadas es a menudo muy limitada cuando se trata de explicar conceptos de salud y seguridad o de ofrecer opciones como consumidores. Los documentos escritos en un lenguaje complejo o técnico, como los informes médicos, las dosis, los formularios bancarios o las instrucciones de medicación, a menudo pierden su eficacia. Muchos ancianos están confundidos y preguntan: ¿Tomé mi medicamento esta mañana?

A pesar de que alrededor del 61% de las personas mayores viven en zonas urbanas, rodeadas de gente, todavía sufren de soledad, aislamiento, sentimientos de dependencia hacia los demás, inseguridad y la terrible constatación de que ya no son tan hábiles física e intelectualmente como antes, más jóvenes.

No olvidemos que esta dificultad de comunicación no implica necesariamente una baja capacidad de comprensión, sino más bien una revisión de nuestras estrategias de comunicación para hacer más digerible el mensaje. No nos comunicamos con los ancianos de la misma manera que lo hacemos con el Milenio.

Repensar la comunicación de marketing para personas mayores

Los ancianos disfrutan haciendo amistad con las personas y también adoptan rápidamente ciertas tecnologías para romper la soledad y mantener una conexión con el mundo que los rodea. Después de algunas pruebas, errores y dudas, una tableta se convirtió rápidamente en una herramienta popular para muchas personas de la tercera edad.

Se ha demostrado que tener acceso a Internet permite a las personas mayores conectarse con sus familiares y amigos y mantenerse mejor informados sobre una variedad de temas.2

Un mensaje claro

Las personas mayores requieren instrucciones concisas y claras para su uso, seguidas de la oportunidad de confirmar su comprensión. Una persona mayor necesitará leer caracteres más grandes, presionar botones más grandes y responder a señales visuales y audibles claras y bien definidas. Muchas personas mayores se sienten orgullosas de adoptar las nuevas tecnologías, pero para lograrlo, necesitarán directrices y diagramas simplificados y, en la medida de lo posible, asistencia directa para llegar hasta allí. A menudo esta ayuda proviene de un miembro de la familia, amigos y otras personas en las que confían. Convencer a una persona mayor de que tiene la capacidad de integrar las nuevas tecnologías requiere tacto, empatía y una buena comprensión de las estrategias de comunicación apropiadas a utilizar.

Acústica

El uso del sonido como vehículo de un mensaje debe adaptarse a la audiencia a la que está destinado. Cualquier dispositivo que emita sonido o instrucciones de voz debe ser capaz de ser ajustado de tal manera que amplifique o defina mejor la calidad del sonido. Por ejemplo, las personas mayores a menudo se sienten frustradas e irritadas por los mensajes de voz complejos, inaudibles o interminables y tienen dificultades para usarlos.

En muchas culturas, el habla es privilegiada sobre la información escrita. La adición de huellas de voz (biométricas) y la posibilidad de escuchar repetidamente se vuelve aún más importante.

Idioma

Los dispositivos comercializados deben estar disponibles en la lengua de uso de sus usuarios. En Canadá, el uso del inglés y el francés es esencial, mientras que en Estados Unidos, el inglés y el español son necesarios para garantizar que el mayor número posible de personas puedan disfrutar de un dispositivo en su lengua materna.

Accesibilidad

Las personas mayores son el segmento demográfico de más rápido crecimiento entre los nuevos usuarios de Internet. La sed de conocimiento no tiene edad, pero los diseñadores de sitios web tendrán que adaptar mejor su trabajo a esta realidad si quieren atraer y retener mejor a esta clientela. Esto incluye consideraciones simples como una fuente aumentada, mensajes claros, positivos, concisos e inequívocos, y preguntas claras de sí/no, todo ello apoyado por ilustraciones sencillas que resumen conceptos y clips de vídeo cortos y precisos para facilitar la navegación.

Confirmación: Test, Test, Test, Test, Test

La mejor manera de saber si estos cambios tendrán éxito es probarlos con el público objetivo. Poner a prueba estrategias dirigidas primero a unos pocos individuos y luego a grupos objetivo resultará rápidamente beneficioso para evaluar la eficacia de su mensaje.

En resumen: Amplia, Fuerte, Clara y Lenta

  • No es la inteligencia de los ancianos lo que falta, sino su capacidad de asimilar e integrar la información lo que ha cambiado.
  • Si no está claro para usted, no lo estará para una persona mayor.
  • La comodidad de la experiencia tiene prioridad sobre los atajos
  • Cuanto más grande, mejor – un texto escrito en una fuente más grande será mejor comprendido.
  • Es mejor decirlo que escribirlo, pero escribirlo bien también es importante.

Poner fin a la discriminación por motivos de edad

En la sociedad actual, que envejece, debemos adoptar y promover nuestras tecnologías y estrategias de comunicación para satisfacer las necesidades de las personas mayores. Existe una necesidad apremiante de adaptar los productos y servicios a una clientela más antigua. Inevitablemente, al desarrollar estrategias que buscan incluir a las personas mayores y contribuir a mantener su autonomía y participación en la sociedad, todos nos beneficiamos.

A menudo se cree erróneamente que la contribución de las personas mayores a la sociedad está detrás de ellas, cuando en realidad nunca ha cesado. A través de sus acciones y gestos, muchos todavía dejan su huella, como lo demuestran las recientes donaciones de 200 millones de dólares a la Universidad McGill o de 100 millones de dólares a la Universidad de Toronto y otros legados dejados por antiguos estudiantes en sus instituciones educativas para garantizar mejores servicios para las generaciones futuras. Sí. El calentamiento global es un gran desafío global, pero también lo es el envejecimiento. Ya es hora de valorar a nuestros mayores y adaptar la forma en que nos comunicamos con ellos.

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